domingo, 22 de febrero de 2026

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Pilar Gómez, guionista y protagonista, en una secuencia de la película

La mujer le pide al marido que por favor no ande alardeando de que es feminista, por lo menos cuando ella esté delante.

El marido pregunta por qué. La mujer le responde: porque no lo eres y porque me da vergüenza oírtelo. El marido no entiende la actitud de su mujer porque él se siente feminista. Es que no te basta con decir que lo eres, es que encima te pones a dar lecciones, recalca ella. La escena pertenece a un corto titulado La loca y el feminista, que se puede ver en Filmin y que concursará en los Goya. El otro día la proyectaron en una de las sesiones de los Cafés Feministas de Chinchilla y estuvimos debatiendo sobre el tema. Más allá de la legítima indignación que provoque en las mujeres que un varón se cuelgue la etiqueta de feminista y la exhiba sin testar, yo me quedé dándole vueltas al problema de las etiquetas. Una de las organizadoras relató una actuación machista que ella misma había protagonizado: le preguntó a una colega, que había ascendido en el trabajo y que tenía que marcharse a otra ciudad, qué iba a pasar con sus hijos. La otra le contestó con naturalidad que se quedarían con el padre muy requetebién. Años después, mi amiga todavía se sigue avergonzando de haber formulado la pregunta. Es un recordatorio y una penitencia. ¿Es menos feminista por ello? La vergüenza que siente revela que no. Todos somos contradictorios y vivimos, más que envueltos, rebozados, en una realidad que es una confusión multiforme donde hay que decidir rápido, a menudo sin tiempo para pensar. Si uno quiere ser coherente con su etiqueta, le conviene tener a mano una fórmula que le ayude a orientarse antes de dar un paso. Cuando yo estaba de alcalde y me enfrentaba a una decisión peliaguda, tenía presente la definición de Norberto Bobbio: las izquierdas se enfocan a lo que nos hace iguales, las derechas a ampliar las diferencias (sexo, orientación sexual, raza, riqueza...). En cuestión de feminismo no tengo con qué referenciar. Tú no eres feminista, me aclara mi mujer con absoluta rotundidad. Y tengo que creerla, claro. En este asunto, ella es mi criterio.

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Estos artículos se han publicado los domingos en la página 2 del diario La Tribuna de Albacete