domingo, 8 de febrero de 2026

La sonrisica

 

La semana pasada murió Fernando Esteso, cantor de “La Ramona”, el que fuera humorista de cabecera de los españoles durante más de una década, entre finales de los años 70 y los 90.

Junto con Andrés Pajares actuó en una sucesión de películas tan taquilleras como casposas, de títulos como Los bingueros o Sillas de montar calientes. Me doy cuenta ahora de que puedo incluir entre mis hazañas el no haber visto ninguna. Ellos mismos aclaran que dejaron de rodar “porque se estaban repitiendo”. La misma excusa que usó el poeta Gil de Biedma. Tampoco recuerdo haberme reído una sola vez con sus chistes ni con los de Pajares. Y no creo que sea porque me falte humor: en muchos pasajes de la serie Poquita fe, me desarticulo en el sofá con las ocurrencias de Pepón Montero y Juan Maidagán desarrolladas por Raúl Cimas, Esperanza Pedreño y Julia de Castro, entre otros. ¿Por qué entonces dedicarle este artículo a Esteso en vez de dejarlo fluir pacíficamente hacia el olvido? Pues porque conviene constatar que formó parte visible de una España que éramos todos entonces, incluso los que no veíamos sus películas. Igual que los Estados Unidos de ahora son la gente que allí vive, incluidos los que no votaron a Trump. Uno está donde está y forma parte de lo que forma. También he de aclarar que, aunque no me hicieran gracia, tanto Esteso como Pajares me caían bien, casi mejor que Santiago Segura que les regaló unos cameos en su saga torrencial. De hecho, finalmente conseguí reírme con Esteso al verlo en una entrevista reciente. Me contagió una carcajada espontánea y sincera, ya libre de esa sonrisica que usan los cómicos para deslizar sus chistes, que equivale a la nariz del payaso. Es la sonrisa de la inocencia, la que anuncia que lo que va a decir no quiere herir a nadie. Porque, en contra del tópico, los humoristas nunca están serios como estatuas antes de soltar sus chistes. Ahí tenemos el ejemplo de nuestro Raúl Cimas. En el silencio suspensivo con que anticipa una nueva ocurrencia, no logra contener las comisuras ni le preocupa. Sabe que el efecto es el mismo.

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Estos artículos se han publicado los domingos en la página 2 del diario La Tribuna de Albacete