El último día del Orgullo hemos sabido que el diario de Juan Ramírez de Lucas saldrá a la luz y se estrenará una película que trata de sus amores con Federico García Lorca.
Ni a su propia pareja, con quien convivió tres décadas, quiso contarle nada este albaceteño de 1917. Otros como Ian Gibson o como Luis María Anson, que era además director suyo en ABC, intentaron sonsacarle y tuvieron que rendirse al enigma de su silencio. Guardaba un secreto, un dolor sin consuelo, como empieza contando en esos diarios, que quería resguardar de «la maraña de prejuicios» que los amenazaba en cuanto vieran la luz. Solo dos años después de su fallecimiento en 2010 se publicó la carta que le había remitido Federico fechada el 18 de julio de 1936. «No dejes que el río te lleve, Juan, es preciso que vuelvas a reír». En aquel momento, el poeta estaba escondido en la casa de la familia Rosales, para evitar que lo siguieran molestando los golpistas. Nadie esperaba que, espoleados por el revanchismo hacia su padre, un negociante exitoso, y por la lucha con sus anfitriones por el poder en Falange, vendrían a matarlo. Ese día, Federico charlaba con las mujeres de la casa y retocaba casi de manera febril unos sonetos amorosos que había empezado a escribir en Valencia un año antes. Lorca llamó a Juan «El rubio de Albacete» en el poema «Romance», escrito en la parte de atrás del recibo de la Academia Orad donde estudiaba. Se dice que querían escapar juntos a México y que los padres de Ramírez de Lucas, que estaba a dos años de los 21 de la mayoría de edad, se lo prohibieron. No parece casualidad que el primero en anunciar el crimen fuera el Diario de Albacete, unas dos semanas después de que ocurriera. Años más tarde, Luis Rosales le confió a Juan una carpeta con «Los sonetos del amor oscuro», que se habían quedado en la buhardilla de la casa familiar. A Ramírez de Lucas lo conocí una mañana en que acompañé a Pepe Corredor a unas consultas sobre su colección de arte popular. Era ya muy mayor y me impresionó su palidez. Era alto, elegante y respetuoso. A mí también me pareció enigmático.
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