viernes, 31 de julio de 2026

Las cosas bien hechas

 

Sigo viendo en las redes comentarios previos a la final del Mundial.

Gente convencida de que perderíamos, incluso de que Francia nos iba “a pintar la cara”. Las redes tienen eso: que los errores quedan ahí, repitiéndose, y resultan hipnóticos porque uno necesita confirmar la realidad. Al mismo tiempo (esto es chocante) hubo estadísticas que nos daban ganadores desde el principio y que se mantuvieron firmes en su diagnóstico hasta el último instante, cuando todos creíamos que nos iban “a pintar la cara”. Las emociones fallaron, los datos no. Y esto resulta perturbador. Ni los propios estadísticos (yo sigo a Kiko Llaneras) tenían fe en que sus predicciones se cumplieran. Y no obstante se cumplieron a rajatabla: los cuatro favoritos se plantaron en semifinales y ganó el que más probabilidades tenía de ganar. Los estadísticos juegan con datos cada vez más abundantes y más precisos, y se ayudan de la inteligencia artificial para calibrarlos, pero son conscientes de que en su predicción hay una parte incontrolable: qué tiempo hará, cómo estará el terreno de juego, quién resbalará en el momento más inoportuno, los errores arbitrales... Elementos que conforman el factor “azar”, hasta ahora siempre determinante: no olvidemos que las predicciones estadísticas son porcentajes de posibilidades de que se cumpla algo. La selección española ha conseguido sobreponerse al azar en un deporte en que el azar es tan determinante que cabe en la frase “esto es fútbol”. España ha enfrentado a grandísimos talentos. Pero éramos el mejor equipo, según el seleccionador. No se refería solo a los jugadores. Hay que analizar a los rivales, detectar sus debilidades, decidir cómo contrarrestarlas y (no menos meritorio) instruir a unos muchachos poco más que adolescentes para que se ciñan al plan. Si abrimos el abanico, resulta que somos también campeones del mundo femeninos, y campeones europeos sub19 en ambos sexos. Hay algo que se está haciendo pasmosamente bien en el ámbito futbolístico, lo que abarca a cientos de equipos, a los entrenadores de base, a los seleccionadores... Convendría estudiarlo para extenderlo a otros campos. Por ejemplo, al campo de los incendios forestales.


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Estos artículos se han publicado los domingos en la página 2 del diario La Tribuna de Albacete