domingo, 9 de agosto de 2026

Donde habite el olvido

 

Una semana antes de la Navidad de 1927, el torero Ignacio Sánchez Mejías organizó unas jornadas en el Ateneo de Sevilla.

Góngora había muerto 300 años antes. Asistieron un puñado de jóvenes poetas que después disfrutaron de lo lindo en la finca de Pino Montano agasajados por el anfitrión. Así nació la Generación del 27. Ahora que se acerca el centenario y que todas las instituciones se aprestan a celebrarlo, el ayuntamiento de Sevilla ha encontrado un procedimiento económico: en la calzada de la calle de Tetuán ha empezado a fijar baldosas dedicadas a los protagonistas, un poco al modo del hollywoodiense paseo de la fama. Con la primera, de Ignacio Sánchez Mejías, todo fue como la seda. Con el otro sevillano de la generación, Luis Cernuda, no han dado ni una. Y mira que es difícil fallar tanto en tan poco espacio, porque en la baldosa solo caben el nombre del personaje y los años de nacimiento y defunción junto con los logotipos genéricos. Sin embargo, le colocaron tilde a (Luís), añadieron el segundo apellido que a Cernuda le repugnaba (Bidón) y no vincularon los años 1902 y 1963 con un guion, tal y como recomienda la Real Academia. Tampoco invitaron al evento a los descendientes del poeta, sus cinco sobrinos nietos, que se han quejado al alcalde sevillano de lo que consideran una descortesía. Como si la baldosa fuera un material precioso, ha requerido un patrocinador, el Colegio de Abogados de Sevilla, ciudad donde Cernuda completó la carrera, aunque no la ejerció nunca. A raíz de las protestas, los promotores han borrado la tilde de Luis sobre la misma baldosa, pero no contemplan más cambios. Al fin y al cabo, una baldosa no deja de ser una piedra. ¿Se puede acelerar el olvido (por desvirtuación) con la excusa de evitarlo? Cernuda, que como buen vate que era, sabía adelantar el futuro, en uno de sus poemas más famosos dejó escrito: “Donde habite el olvido, / en los vastos jardines sin aurora / donde yo solo sea / memoria de una piedra sepultada entre ortigas / sobre la cual el viento escapa a sus insomnios”. Justo lo que está ocurriendo en Sevilla.

 

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Estos artículos se han publicado los domingos en la página 2 del diario La Tribuna de Albacete