domingo, 27 de septiembre de 2026

Leer bien PISA

 

Llevo unos días dándole vueltas al informe PISA.

No puedo verlo con distancia, me sigo considerando profesor de Educación Física. Me parece un atraso que no mida si un chaval sabe respirar antes de un examen, gestionar la frustración cuando pierde, habitar su cuerpo con cierta dignidad. Eso le ahorraría disgustos futuros al alumno y a la sanidad pública. PISA mide los niveles de lectura, de matemáticas y de ciencias. Ahí hay un sesgo. Pero no es lo que no mira, sino lo que mira y luego se lee mal. Como si los que tienen que interpretarlo tampoco lo hubieran aprobado. Así, Castilla-La Mancha celebra que ha subido puestos, cuando en realidad seguimos donde estábamos, los que han bajado han sido los demás. Se jactan de que el repunte en ciencias se debe a la inversión educativa. Si fuera cierto, habrían crecido también lectura y matemáticas. Tampoco cuentan que seguimos entre las comunidades con menor porcentaje de excelencia, ni que tenemos una de las tasas de repetición más altas del país. A lo mejor a eso se debe el ligero repunte: quien repite curso no hace el examen, de modo que una parte de quienes peor lo harían simplemente no salen en la foto. En la tertulia de la SER, tratamos este asunto. Alguno de mis compañeros sostenía que la educación no tiene arreglo. Desde luego, la verdadera revolución, por no decir el milagro, sería que las fuerzas del arco parlamentario llegaran a un consenso educativo y que lo sostuvieran 20 años, pasara quien pasara por Moncloa. Pero realizar un diagnóstico veraz, admitir lo que no funciona y ponerse de acuerdo en lo que funciona resulta tan improbable como que detengamos el cambio climático. A la derecha y a la ultraderecha les conviene tensar la cuerda del odio antes que avenirse: al enemigo no se le da ni agua, y menos un logro compartido. El PSOE se siente débil y prefiere maquillar cifras a hincar los codos y estudiar posibles soluciones. Y aquí estamos: leyendo mal los números y la política, leyendo mal el informe PISA que nuestros alumnos cumplimentan mal. No nos vendría mal a todos respirar un poco.

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Estos artículos se han publicado los domingos en la página 2 del diario La Tribuna de Albacete