lunes, 14 de septiembre de 2026

Sala de autoridades

 

La semana pasada se presentó el libro Latidos de Feria 2.

Es un proyecto de Agustín Fernández, que recoge las miradas sobre la Feria de diez artistas plásticos y catorce escritores. En esta edición ha contado conmigo y con mucho gusto he exprimido mi archivo de impresiones feriales para intentar estar a una altura digna. Pero me faltó incluir la más reciente, que precisamente sobrevino el día de la presentación. El cartel del acto nos citaba en la “sala de autoridades” del Recinto Ferial a las 17 horas. Bajé de Chinchilla media hora antes, sabiendo que me costaría encontrar aparcamiento. Aún me quedé corto. Cuando quise personarme en la sartén, el acto tendría que haber empezado. Pero, dónde. En mis 65 años de Feria, no recordaba haber estado nunca en la “sala de autoridades”. Si alguna vez estuve, mi alergia al concepto de autoridad pudo haber contribuido a borrarlo de la memoria. De hecho, lo de autoridad me sonaba a otros tiempos, tiempos históricos, en blanco y negro, quizá solo vigentes en el mundillo taurino. Anduve desconcertado entre el calor y el gentío. Dos veces tanteé los peldaños de las escaleras marmóreas y curvadas que en el primer círculo interior parecen ascender hacia otra época. Pero la falta de rótulos, la austeridad y la presencia de un grupo heterogéneo de visitantes repantigados en esos peldaños me disuadían. Consulté con la inteligencia artificial, que me suministró varios planos, todos ellos ilegibles. Al final, como no encontraba alternativas, pedí permiso a los repantigados, que con cierta desgana se apartaron para concederme el paso. Una vez arriba, si no hubiera vislumbrado sombras de cabezas a través de las ventanas, hubiera vuelto a desistir. Un señor rodeado de niños que parecía ocioso en el vestíbulo me abrió desde dentro porque por fuera no se podía. Así, por fin, tuve acceso a la sala donde el amigo Paco Jiménez Carretero se desgañitaba sin micrófono ante unas treinta personas a las que me uní. No quedaban sillas libres. Colegí que aquello eran los residuos de lo que un día fueron autoridades, un latido muy débil.

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Estos artículos se han publicado los domingos en la página 2 del diario La Tribuna de Albacete