domingo, 6 de septiembre de 2026

Profanación diferida

 

Unos vecinos de la Edad del Bronce deciden esconder su tesoro lejos de donde viven, en un paraje intrincado.

El tesoro tiene para ellos un valor sentimental, o sea mágico. Saben que unos invasores no sabrían apreciarlo, se cegarían con el brillo de los materiales. Su pueblo está escalonado, entre fuentes, a 5 km de la actual Villena, cerca de una laguna que se desecaría en el siglo XIX. Porque eso ocurrió hace 3.300 años. Ahora el lugar se ha convertido en un vertedero de basuras. El tesoro terminó aflorando a 10 kilómetros, en la rambla del Panadero, donde los albañiles acudían a surtirse de grava para preparar sus morteros. Concretamente en 1963, Paco García Arnedo encontró en su capazo una rueda metálica. Parecía inútil, así que se la dieron a un vecino para que su hijo jugara con ella. El chaval le ató una cuerda y se dedicó a arrastrarla como si fuera una mascota. Del roce con el suelo, a la rueda se le fue desprendiendo la costra y empezó a relucir. Aquel brazalete tenía pinta de ser de oro, así que pidieron al joyero Carlos Esquembre que lo tasara. Al primer vistazo, Esquembre comprendió la carga histórica de la pieza y avisó a José María Soler, un oficinista de correos, depurado por el régimen franquista, al que todos apreciaban por su buen carácter y por su afición a la arqueología. Soler emprendió una excavación que culminó con el hallazgo, en una gran vasija de barro, de aquel tesoro de la Edad del Bronce. Llegó a custodiar las 59 piezas en su propia casa. En 2024, el ayuntamiento remodeló el museo municipal para exponerlas al público. El valor mágico y sentimental del tesoro también había perdido la costra; era como si aquellos vecinos de la Edad del Bronce se hubiesen reencarnado en los actuales villeneros. Era su tesoro. Era. El pasado 27 de agosto unos encapuchados entraron al alba y lo robaron en 4 minutos. Solo valoraban los materiales. Desecharon incluso un par de piezas de hierro extraterrestre. Así se cumplió una maldición que llevaba 3.300 años esperando la ocasión propicia. Me lo ha contado con dolor mi amigo el villenero Yoni Ramírez.

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Estos artículos se han publicado los domingos en la página 2 del diario La Tribuna de Albacete