domingo, 25 de octubre de 2026

Miedo

 

El lunes presenté Te acuerdas del mar, una novela de Óscar Godoy Barbosa. El título parece una pregunta, pero no lleva interrogaciones,

y esa ambigüedad ya nos interpela desde antes de abrir el libro. Confesó Godoy que el origen de su relato fue una conversación, alguien le contó que los que habían sido guerrilleros de las FARC colombianas, una vez reintegrados a la normalidad civil, siguen manteniendo los hábitos de vigilancia adquiridos durante la clandestinidad: estudian de reojo el entorno, se sobresaltan con cualquier ruido, viven en permanente alerta. Óscar Godoy fue tirando de ese hilo hasta que afloraron sus personajes: Corso, el exguerrillero que ha elegido conducir un taxi para pasar inadvertido incluso para sus excompañeros, o don Luis, que intenta redimir su monstruoso pasado aferrándose al cuidado de su nieta. Un paramilitar y un guerrillero, de pronto reunidos en una habitación de hospital y prodigándose afecto. Apenas unos años atrás se hubieran disparado considerándose ratas. Es evidente que el miedo del que habla Godoy no es solo colombiano, es humano, es mundial. Es el de nuestros abuelos, los que vivieron la guerra y la posguerra de España, que siguieron sin hablar de ella ni en susurros como si temieran que alguien pudiese delatarlos incluso en la sospechosa Transición. Nosotros acompañamos a nuestro amigo Godoy al refugio del Altozano, y allí abajo, mientras nos explicaban nuestra propia historia, imaginamos lo que sería bajar aquellas escaleras a toda prisa, apretarse contra desconocidos en un silencio aterrado y escuchar el bramido de las bombas mientras parpadeaban las frágiles bombillas. El miedo también tiene arquitectura, y Albacete la conserva bajo sus pies. Pero lo peor del miedo es que no se acaba cuando acaba la guerra. Siguen en las cunetas los españoles que nadie ha podido inhumar todavía, en un castigo sin fin. Casi un siglo después, sus huesos sin sosiego nos siguen transmitiendo el miedo que sembraron sus asesinos. Quizá por eso el título de Godoy no lleva interrogaciones. No pregunta si nos acordamos. Lo constata.

 

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Estos artículos se han publicado los domingos en la página 2 del diario La Tribuna de Albacete