domingo, 23 de noviembre de 2025

Samuel Nácar

 

Samuel Nácar durante el acto

Todas las dictaduras se parecen. Lo proclama el fotógrafo albaceteño Samuel Nácar.

Y no es una fanfarronada. Sabe de lo que habla. Nácar se coló en Siria cuando el tirano Bashar al-Ásad acababa de abandonar Damasco en un avión privado. Esa noche Nácar había seguido la noticia con avidez. Al día siguiente movió todos los hilos a su alcance para entrar en el país recién liberado. Samuel Nácar es fotoperiodista. Se ha especializado en catástrofes migratorias. Se financia estos viajes como puede, porque no trabaja para un medio concreto, sino que tiene que tantear a sus contactos, esperar que por ejemplo La Sexta no tenga alguien desplazado en el conflicto. Esta vez hubo suerte. Aunque el viaje suponía un laberinto de vuelos y cruce de fronteras incandescentes, Nácar se sintió más seguro que nunca al entrar en Siria porque los sirios no estaban para peleas, sino para abrazar a los supervivientes o sacar a sus muertos de las fosas comunes. Fotografió a unos cuantos aparecidos de estas cárceles del terror. Hasta verlos, sus familiares no sabían si estaban vivos o muertos. Los excarcelados asomaban como zombis, marcados por torturas inhumanas, rígidos tras mantener durante años posturas estáticas para no significarse y exponerse a nuevas palizas. Algunos habían sido detenidos por fumarse un porro. Otros, ni eso. Porque las dictaduras son arbitrarias. Se alimentan de un odio prefabricado y del terror que generan. He leído en estos días la biografía de Franco firmada por Julián Casanova. Dedica un capítulo al odio del dictador hacia los masones, provocado por unas pocas lecturas falsarias y azarosas. Todas las dictaduras se parecen. Ajenos al menosprecio de los poderosos, diezmados y ninguneados, los periodistas siguen trabajando. Es adictivo, reconoció Nácar. El reportaje de Siria (Las sombras ya tienen nombre) le ha valido dos premios: el World Press Photo y el Luis Valtueña 2025. Invitado al ciclo que organiza la Asociación de Periodistas de Albacete, nos explicó estas fotos y reflexionó sobre el infierno desatendido que rodea nuestra burbuja de bienestar.

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Estos artículos se han publicado los domingos en la página 2 del diario La Tribuna de Albacete