Carmina y Manuela llevan ya veinticinco años enlatando arte.
Están cumpliéndolos ahora. Han trabajado con ingenio y constancia. Abrieron la Lata el mismo año que empezó el siglo y ya no han parado. Han explicado tantas veces en qué consiste su proyecto, que suena natural al oírlas: Lalata es una revista que, en vez de hacerse con papel, se hace con el mismo contenedor con que nos llega el atún en aceite, por ejemplo. Dentro de cada lata se depositan objetos artísticos inspirados en un lema. Los colaboradores los elaboran a mano en un tamaño apropiado. Hemos participado ya muchísimos, desde personas anónimas a artistas famosos, todos unidos en este proyecto que ha viajado por China y por Berlín y por un montón de convocatorias del mundo. Carmina y Manuela son incansables. Me imagino a los chinos, a los alemanes y a los yankis preguntándose de dónde vienen estas mujeres, y después buscando Albacete en Google Maps. Cada lata es una exposición ambulante. Se cierra y ahí se quedan los objetos, sonando al agitarlos. Pero ya llevan diecinueve entregas de la revista y siete especiales; veinticinco años dan para mucho. Cada colaborador recibe como regalo una de las latas de la edición. Yo tengo en casa varias: una que mide más de un metro y que contiene material de «primeros auxilios» artísticos; también unas latitas con versos míos. Mi mujer tiene los suyos. Museos comprimidos. No es que la Lalata haya cambiado a las autoras. Ya eran así desde antes. Manuela Martínez nos llenó el número 9 de la revista La Siesta del Lobo con fotografías de pústulas e infecciones. Daba no sé qué tocarlas por si pillabas alguna enfermedad venérea, de nombre impronunciable. Aun así, como uno es metódico, en algún momento me tomé el trabajo de pegarlas y he encontrado cada una de aquellas fotos autoadhesivas en el lugar que les fijó la artista, entre las páginas 13 y 15, todas con explicaciones médicas detalladas. Carmina García y Manuela Martínez dirigen la revista más internacional de Albacete y siguen dando clases en la Escuela de Arte, infectando alumnos con su entusiasmo.
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