 |
Un momento de la mesa, con Elisabeth Daldoul, Stefano Delprete y Arianna Squilloni
|
Hace siete años preguntó por mí al teléfono una
voz femenina. Me dijo que era Ascen Almodóvar.Yo no la conocía de nada, pero
ella me habló como si nos conociéramos de toda la vida. Me dijo que estaban
organizando unas jornadas en torno al libro desde todos los enfoques posibles.
Y las estaban organizando en Ciudad Real. Sentí un recelo instintivo: ¿por qué
contactaba conmigo sin conocerme? ¿por qué desde Ciudad Real, si todos sabemos
que en esta comunidad las provincias vivimos de espaldas unas de otras? Encima,
en una ciudad que obtusamente yo consideraba menor. No obstante, bien sea
porque no sé negarme, bien porque Ascen tiene una capacidad de convicción
prodigiosa, acepté participar. Todavía no me he arrepentido. Acabamos de cerrar
la séptima edición de Litterae y tengo mucho más que agradecer de lo que haya
podido aportar en estos años. Es verdad que me confían la mesa más delicada, un
reto tras otro. Este año he moderado la que abordaba el Mediterráneo como
espacio editorial, entre la editora francófona Elisabeth Daldoul, que vive en
Túnez, el editor italiano Stefano Delprete, con sede en Turín, y Arianna
Squilloni, italiana pero con sede en Barcelona. El Mediterráneo, en donde el
libro empezó a circular y a vincularnos, ha pasado a convertirse en un
cementerio de gentes que mueren buscando la otra orilla, un espacio contaminado,
un agua procelosa enturbiada con barcos de guerra. En mi mesa de Litterae
fabulamos con que el libro pueda, poco a poco, ir restaurando las antiguas redes
rotas, como Ulises fue hilvanando una leyenda que nos ha servido hasta ahora.
Pero Litterae es mucho más. Hemos aprendido que la literatura asiática es el
boom de nuestros días, que en Latinoamérica cada país es distinto, pero todos
acogen, aunque en México cueste cobrar. Y más, muchas más cosas. Y, sobre todas
ellas, hemos convivido, porque Ascen y su equipo te hacen sentir en familia. Esto
no es un tópico, es la cosa más difícil y más reconfortante del mundo. Algo que
solo se puede conseguir con una organización perfecta, en un entorno manejable,
como Ciudad Real.
No hay comentarios:
Publicar un comentario