Mi amigo Eloy M. Cebrián ha presentado esta semana en Albacete su novela La guardiana.
La historia transcurre en una casa donde mora un ser proveniente de otra dimensión, un ser monstruoso que ha aflorado en nuestro mundo por accidente y que no encuentra el modo de regresar al suyo, pero que mientras tanto necesita alimentarse de carne humana y de terror humano, que le suministran sus anfitrionas. Una novela de terror cósmico, un subgénero del terror que instauró el estadounidense H.P. Lovecraft (1890-1937). Tuve el privilegio de leer la novela y de sobrecogerme con ella antes de que se publicase. Sin embargo, Eloy no me especificó cuál era la casa en la que se había inspirado. Luego supe que es una vivienda céntrica (la novela transcurre en Albacete, aunque no se mencione el nombre de la ciudad). La casa llama la atención porque es antigua y baja, está antecedida de un jardín desaliñado, y flanqueada y un poco estrujada por edificios altos y modernos. En definitiva, es una reliquia y por eso mismo parece condensar el misterio del pasado y de las causas que han obrado el milagro de su supervivencia. No es extraño que un tipo observador como Eloy, que pasa por delante varias veces al día, termine convirtiéndola en protagonista de una novela de terror. Pero como yo no supe hasta más tarde que era ésta la casa, mientras leía la novela pensaba en otra que reúne más o menos las mismas condiciones y que también está en Albacete, aunque en otro punto de la ciudad. Mi imaginación de lector ubicaba todos los acontecimientos en la otra. Ahora que Eloy nos ha aclarado cuál es la original, los tengo que ir trasladando poco a poco. El apego, que también afecta a la imaginación, hace que la mudanza resulte trabajosa. Sin ninguna duda, lo que más me va a costar desplazar a su paradero correcto va a ser precisamente el monstruo. La mitad lo tengo en el emplazamiento que le había barruntado y la otra en el que le adjudica Eloy. Pero ambos están vivos y me generan una inquietud tan desagradable que tengo que cambiar de acera cuando paso por delante de ambas casas.
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