Sé dónde estuve el 3 de octubre de 2005 a las 10:58 de la mañana.
Podría responder con exactitud milimétrica a esa pregunta. En cambio, cuando murió Franco o cuando Tejero entró pegando tiros en el Congreso o colapsaron las torres gemelas de Nueva York, tengo más dudas. Puede que, terminara desvirtuando la realidad. Sin proponérmelo. Cuando uno cuenta muchas veces la misma historia, añade un adorno aquí, exagera un poco allá. Al final, acaba creyéndose su fábula. En cambio, el 3 de octubre de 2005, sé con certeza que había salido del instituto a almorzar y me encontraba justo enfrente de la punta del Parque, con el gobierno militar a mis espaldas, a dos pies del paso de peatones, tal vez esperando a que cambiara a verde el semáforo. No tengo claro si iba a cruzar. Sé dónde estaba, pero he olvidado a dónde me dirigía porque en ese momento las tinieblas cayeron sobre la ciudad, como cuentan que ocurrió cuando murió Jesucristo, y las sombras empezaron a bailar a mis pies como virus en un microscopio y sentí frío como si me subiera la fiebre. Mientras iba y venía como un perro enjaulado, pensé por este orden que me había muerto, que nos habían invadido los marcianos, que me había vuelto loco, y también pensé que era placentero abandonarse a aquel repentino extrañamiento. Durante los meses y las semanas y los días previos al eclipse del miércoles pasado, hemos recibido tanta información sobre el funcionamiento del sol y la luna y los cuidados con que teníamos que observarlos para no dañarnos la vista, que se me antoja imposible que a alguien lo haya sorprendido el eclipse anular como a mí me sorprendió su precedente inmediato aquella mañana de otoño de hace veintiún años. Tardé unos segundos en colegir que aquellas percepciones lisérgicas las estaba provocando un eclipse y evité mirar al cielo porque en algún sitio había leído que no era recomendable. Sé dónde estuve, pero he tenido que buscar el día y la hora y la magnitud: el sol se oscureció un 90 %, casi diez puntos menos que el eclipse del miércoles pasado que no obstante me pareció menos eclipse.
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